Esta herramienta por lo general es utilizada por los investigadores basándose en el trabajo de campo, de observación o de inmersión dentro de las comunidades e individuos investigados. Requiere una relación muy estrecha entre el sujeto indagante y el indagado. Sin embargo, en la actualidad, este método tiende a variar, más aún cuando surgen nuevas teorías de la comunicación a partir de los avances tecnológicos y la evolución de las sociedades, en este punto podemos entrar a hablar de Etnografía Virtual.
Dado que la internet ha abierto millones de puertas al mundo para conocerse así mismo, desde su diversidad, su historia, sus culturas, y los comportamientos globales, se puede comenzar a hablar de estudios sociales con base en los hechos mediáticos concretos, dándole nuevos matices al estudio antropológico y poniéndolo a tono con los avances tecnológicos y comunicativos.
La autora Christine Hine ha sido una de las personas que ha indagado y generado teoría alrededor de este nuevo método de hacer investigación. En su texto “Etnografía virtual” expone desde diversos enfoques este nuevo sistema de escrutar en los fenómenos sociales globales.
“Nuestras creencias acerca de Internet pueden tener consecuencias importantes sobre la relación individual que tengamos con la tecnología y sobre las relaciones sociales que construyamos a través de ella. La etnografía, en este orden de cosas, puede servir para alcanzar un sentido enriquecido de los significados que va adquiriendo la tecnología en las culturas que la alojan o que se conforman gracias a ella. Así, nuestro trabajo se inicia dialogando con las proyecciones teóricas acerca del significado de Internet, utilizándolas para resolver los problemas que plantearía una etnografía del uso de Internet.”[1]
Esas creencias acerca de internet y sus consecuencias se pueden evidenciar desde nuestras construcciones de relaciones sociales, hasta los mitos y los conceptos que se nos generan a partir de la web. Aún estamos incursionando en la exploración de este campo, por tanto llegar a pensar radicalmente en que esta atmósfera no tiene cabida para la identidad y la autenticidad, sería cerrarnos a las posibilidades que tenemos hoy de llegar a casi cualquier lugar del mundo y cuestionarlo a partir de nuestras propias conceptualizaciones e investigaciones del medio.
“Desde una perspectiva antropológica, los estudios sobre internet remiten a diversos niveles complementarios. Lejos de conformar un corpus de prácticas de investigación y análisis ya asentados, lo que se presenta bajo el lema etnografía virtual muestra una amplia gama de líneas de experimentación que responden a los múltiples retos metodológicos derivados de un proceso de cambio. Este proceso expone a la investigación cualitativa a nuevas posibilidades de recolección y análisis de datos en diferentes escenarios sociales, al tiempo que la enfrenta a ciertos problemas metodológicos.”[2] Las redes sociales y la llamada Web 2.0 son dos conceptos que están ligados a muchas de estas teorizaciones de campo antropológico, puesto que no sólo han servido para comunicar individuos, sino que han creado métodos de agrupación internos, comunidades, ejes, que no sólo sirven como muestras para análisis de mercados y gustos, sino que trascienden lo trivial que pueden parecer estos usos, y convertirse en herramientas de investigación cuantitativa y cualitativa para comprender muchos de sus mismos fenómenos y comportamientos.
La fotografía y el cine, son dos herramientas que pueden entrar dentro de este análisis, puesto que como medios de transmisión de información e ideas, han logrado también su papel en el campo de los estudios de medios y canales.
Una de las más grandes herramientas dentro de internet ha sido la fotografía como documento de conocimiento de otras culturas, la diversidad del mundo, tierras nuevas, estilos y comportamientos, que no son para nada escuetos, y que, más allá de la composición estética y su fin, son, en últimas, una de las herramientas más valiosas a la hora de hacer etnografía virtual. Decidí incluir el cine en este mismo análisis, dado que el Cine como arte ha aportado a los estudios antropológicos a partir de las historias que cuentan los pueblos. Los documentales, las formas de contar historias, de componerlas, de hablar.
Muchos son los aspectos que encuentro en el cine para adoptarlo como una herramienta más perteneciente a este campo, incluso, me atrevería a decir, que el cine mismo ha hecho parte de la historia que se construye de los medios como recursos antropológicos, desde sus inicios a la actualidad, éste ha generado teorías y ha indagado sobre su metalenguaje, y sumergido, desde la experimentación, sus propios productos en los conductos de la epistemología, que, hasta hoy, se viene construyendo sobre los medios modernos de comunicación.
Fotografía y cine han estado presentes, desde su aparición en la historia política de la humanidad, en sus quehaceres, en su propia interpretación, por tanto no en vano se incluye en las teorizaciones primitivas que nos trajeron al internet, y hoy, nos tienen preguntándonos por la etnografía virtual.
“Por otro lado, la etnografía virtual no es un método exclusivo de la antropología. La sociología, la educación, la filosofía, la psicología, la economía o el arte, también estudian los fenómenos culturales que guardan relación con estas áreas de interés. Internet es un espacio de interacción que acoge formas de práctica social que pueden derivar en usos diversos y con finalidades igualmente variadas. Son muchas las especialidades que recurren al método etnográfico para aproximarse a sus objetos de estudio. El uso multidisciplinar no solo contribuye a enriquecer la etnografía, sino que puede apoyar en la búsqueda de respuestas a las cuestiones metodológicas planteadas anteriormente.”[3]
Este uso multidisciplinar no excluye, por supuesto, al periodismo, en su ejercicio y metodología. En este punto comenzamos a ahondar en la usabilidad de las herramientas tecnológicas, y la transmisión de información.
El periodismo, como disciplina, que también hace uso de sus dotes investigativas y por ende de la etnografía, también comienza a pensarse desde las áreas cibernéticas, y cómo, sin quitarle seriedad y rigurosidad a su desarrollo, se puede realizar construcción de contenidos antropológicos.
No quiero centrarme en fenómenos específicos, porque sería una muestra muy grande a analizar, pero sí puedo mencionar algunas de las herramientas y funciones que han generado Información y documentación periodística para crear canales nuevos de interpretación antropológica.
Cine y fotografía, como conceptos primarios, se han derivado en fenómenos como Youtube, o Flickr, dos comunidades pertenecientes a la web 2.0 las cuales han sido canal de grandes fenómenos mundiales.
Muchos deportes y prácticas se conocieron a través de los videos que la gente sube en youtube, documentales, entrevistas, momentos importantes han nivel global han sido conocidos por este medio, que además ha conducido en una forma alternativa la generación de opinión pública. Por su parte Flickr ha documentado la visión del mundo a través de la imagen fija, con movimientos y grupos que clasifican la información, pareciera que de manera inconsciente, pero con un gran sentido de información y representación del gremio de fotógrafos y aficionados a nivel mundial, que cada día crece más, y por ende produce más información y estudios de casos.
Inevitable también hablar de Facebook, Myspace, Hi5, entre otras muchas comunidades para “hacer amigos” que a partir de dicha premisa han conformado grandes movimientos mundiales, y diversas herramientas de Investigación cuantitativa. Grandes bases de datos, con información valiosa para comprender como se mueve ahora el mundo, y en torno a qué está girando, abarcando, si se quiere, la mayoría de los componentes sociales que mueven al individuo, como la música, la literatura, la espiritualidad y el contacto con los otros.
Toda esta reflexión, nos lleva a nosotros, los periodistas, no sólo a indagar sobre los nuevos métodos etnográficos, sino también a generar teorías propias, a analizar en profundidad cómo éstos fenómenos pueden ser nuestras herramientas confiables de generar información, y además transmitirla con una integralidad que hoy sólo nos da la multimedialidad.
[1] Hine, Christine. Etnografía virtual.
[2] Daniel Domínguez, Anne Beaulieu, Adolfo Estalella, Edgar Gómez, Bernt Schnettler & Rosie Read. Etnografía virtual. Volumen 8, No. 3 – Septiembre 2007. http://www.qualitative-research.net
[3] Daniel Domínguez, Anne Beaulieu, Adolfo Estalella, Edgar Gómez, Bernt Schnettler & Rosie Read. Etnografía virtual. Volumen 8, No. 3 – Septiembre 2007. http://www.qualitative-research.net